| Junio de 2010. Los puestos de liderazgo suelen estar asociados a grandes responsabilidades y, por tanto, a momentos de gran estrés emocional, en los que los líderes más sólidos pueden mostrar signos de indecisión. El equilibrio y la reflexión parecen ser elementos de gran valor en estos casos, en los que una actitud positiva y sensata puede convertirse en una fuerza estabilizadora no sólo para la empresa, sino también para el resto del equipo.
No obstante, ¿cómo podemos convertirnos en grandes líderes? ¿Cómo hacer que nuestro equipo se sienta motivado? ¿Cómo emplear nuestro carisma y nuestra forma de hacer las cosas para conseguir el éxito? Hay tres factores clave que ayudan a un directivo a liderar con éxito:
- En primer lugar, es importante que un buen líder desarrolle un dibujo claro de hacia dónde quiere que vaya su unidad, su empresa o su área de responsabilidad, así como de las estrategias necesarias. Debe contemplar e integrar otras unidades, otras áreas y otras secciones para disponer de una imagen de empresa coherente donde su ámbito de actuación busque estar alineado con la estrategia global.
- Además, buscará el apoyo y el consenso de otros departamentos y no dudará en pedir ayuda en aquellas áreas en las que sienta que sus habilidades necesitan ser reforzadas. Con ello estará animando a su equipo a desarrollar una actitud colaborativa que incidirá en el bien del negocio.
- Como broche final, un líder efectivo encontrará formas de celebrar con su gente el éxito y la correcta ejecución y de premiar los buenos resultados, con lo que contribuirá a crear un ambiente propicio para el desarrollo personal y profesional de su equipo.
Los líderes deben reconocer, desarrollar y agudizar sus habilidades y, al mismo tiempo, generar más líderes dentro de la empresa. |  |